Un minuto, una eternidad.

*

Una parte de mi se apaga poco a poco,

perdida entre fábulas y vanas esperas sin sentido.

La vida se cuela en ese trocito escondido que es el descuido,

y ni cuenta te das, que la caricia del tiempo ya no está.

** 

Esta tarde, el viento me besa indulgente la piel,

el sol arde apasionado con sus fuegos eternos,

Y los pájaros no descansan en sus vuelos,

se embriagan del perfume del verano,

alborotando los cielos con sus fantasiosos juegos.

** 

Y yo, solo sueño con el regreso de aquella noche,

en la que el amor de una vida, desplegó sus alas impacientes

para sobrevolar los caprichos del destino.

¿Lo ensoñé acaso en una noche de fiebre fugitiva?

Sucedió sin duda hace tiempo, no recuerdo...

¿Hace un mes? ¿Una eternidad? O hace un año...  

*

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac, le 17. 02. 2004.