Sonríe niña...

*

Nunca más abriré los brazos al viento,

ni las rosas rojas del huerto, llorarán con mi silencio.

El frío que encierro dentro

no entiende ya de amores sinceros.

Se clava en el pecho y no piensa...

solo hiere con saña el alma huérfana.

De ese tiempo perdido y sin sentido...

¿ que quedó, sino la huida y el olvido ?

No permanece más que un viejo retrato gastado,

unas risas lejanas, y unos brazos sin amo.

 Esa cándida niña de ojos negros,

que contaba serena las estrellas en el cielo,

que inventaba cuentos junto a las blancas arenas

del océano...

ya no sonríe de sonrisa tierna,

ya no mira el mar con mirada serena.

El tiempo al pasar arañó su vida,

el miedo y la mentira, apagaron sus risas.

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac, le 13.01.2003