Razones

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Yo sé lo que siento y como lo siento...

la realidad no existe desde aquella tarde...

más el alma no entiende de ordenes ni razones.

El corazón es un niño tierno, veleidoso y descarado,

que no entiende sin esfuerzo la veloz fuga del tiempo.

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Es como esa rosa cautiva en su libro de cuentos.

Cuando la pienso, me grita en secreto sus miedos

desde su inamovible encierro.

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Al tomarla en mis manos, el destino se escapa

y a pesar de mí, siento de nuevo en la piel,

el fervor de tu inconfundible llama.

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Perduran la vieja rosa, un camino sin destino, 

unos labios saciados, y un perfume

que no desamparan el alma en las frías madrugadas.

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Dices que el tiempo al transcurrir,

tamiza las huellas de los pasos.

Que nada vuelve a ser igual,

cuando ineludiblemente se rompen lazos.

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Los colores se ven diferentes, es cierto,

nuestros rasgos quizá maduraron,

las sonrisas son distintas y los besos amainaron...

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Hoy mi andar es lento, pausado,

y en el cabello se pierden sin remedio,

hilos rebeldes y plateados,

 Hoy la piel abdica día trás día,

hoy aprendí a encubrir falsa alegría...

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Más el silencio no derrota los vestigios del pasado,

eternamente subsiste la fuerza de lo que fue hermoso,

profundo y honrado.

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Yo sé lo que siento y como lo siento...

y si el destino dispuso arrebatarte de mi lado,

  siempre tendré la certeza absoluta,

de mil veces haberte amado.

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac le 26.06.2002