Renacimiento

*

Siempre pensaré que si no hubieras existido,

no habría sobrevivido al infortunado

regalo que me hizo el destino.

**

En aquellas noches de fría soledad,

en la angustia de la enfermedad,

cuando los deseos de vivir quedaron en suspenso,

cómo olvidar que con tu amor, devolviste a mi alma

el ensueño.

Cómo crées que hoy, aunque estés lejos,

podría odiarte, olvidar o renegar de lo que siempre

será nuestro?

**

Es cierto que no puedo evitar que una impertinente lágrima

me nuble la mirada, cuándo te pienso.

Es cierto que a lo más te busco en las sombras

y no te encuentro,

 la vida daría por un minuto de tu tiempo,

por el gozo de aquél primer encuentro.

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Y también es cierto que tu ausencia grita silencio,

que sin tí, las estrellas parecen más pequeñas

y el sol más estrecho.

  Que no es fácil el camino sin tus palabras de aliento,

sin tu piel, sin aquellos secretos nuestros.

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Pero que más da,

si cuando cierro los ojos siempre te tengo...

si en las noches de tormenta, cuando el miedo aprieta,

es tu cuerpo el que devuelve la paz y el calor a mis sueños...

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac.07.06.2002