El manantial.

*

Al final de este largo recorrido de malos sueños

se encuentra el destino.

Ya cuando amanezca hallaré la paz

en las estrellas de ese mundo prometido.

Ya sentiré por fin la frescura del rocío

acariciar suavemente mis sentidos.

Me contarán los sauces donde se esconde

ese manantial de risas que presiento, para seguir viviendo.

y liberada de las viejas tormentas pasadas,

beberé y beberé de ese néctar de ilusiones inéditas,

 hasta saciar la sed de luz e inocencia,

que extravié en la espera.

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac, le 13.01.2003