Día tras día

 

Siempre con el hambre de una palabra,

Día tras día aguardando un gesto de interés y cariño,

soy como mendiga sobrada de orgullo, que no suplica...

que aguarda en el tiempo sin apenas lucidez o esperanza.

Mendiga tendiendo al vacío las manos repletas de ansias,

en espera de un momento propicio en tu mundo repleto.

 *

Cual incurable obsesión entraste en mi vida,

como una tormenta de funestas consecuencias.

En ella escarbaste sin escrúpulos de otros tiempos...

y lo que más desgarra por dentro,

es reconocer humildemente, que sigues ahí, omnipresente,

reinando en mi alma y en mi piel, como incontestable dueño.

*

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac le 06. 05. 2005