Desesperanza

*

Extiendo inconsciente las manos febriles en la noche cerrada

buscando, no sé que...

y así, despacio,

en el espacio de tu pensamiento, me encuentro.

Más solo percibo el barro de tu falaz asedio.

No hayan caricias mis manos en tu camino áspero y seco,

no encuentro ternura ni en tu piel, ni en tu aliento.

Solo percibo silencio e indiferencia,

que entorpecen y retuercen el miedo en el pecho.

Y duelen los deseos muertos...

duelen como incandescentes rescoldos ardiendo.

Si solo te entregué amor...

si siempre fuiste el único dueño de mis sueños,

¿Porqué me devuelves hoy desolación, indiferencia y temor?  

*

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac, le 09. 02. 2004