Arando en el mar

*

Cruzaste mi camino por azar...

¿ que porqué reparé en ti ?

No sé...

eras alegre, casquivano... ¿ eras casualidad ?

Que mas da...

 **

Tus ojos me fijaban con insolencia

 mientras avanzabas paso a paso por mi sendero de sueños.

Te ví aquella mañana...

 arando en un mar transparente, de encajes celestes.

Allí donde las nubes fuerzan la marea a acariciar la arena.

 **

Tu mirada chispeante cantaba en mis ojos mientras te soñaba.

Brillabas en mi alma, como brilla el reflejo del sol,

sobre las aguas calmas.

 **

Más allá de la razón,

nos lanzamos al vacío de un mundo desconocido.

Un mundo donde la brisa se transforma en fuego,

donde se confunden ternura, deseo, pasión y juego.

** 

Y tus ojos cambiaron de expresión.

Ví una mirada sensual y penetrante,

desnudar mi timidez en un instante.

Sentí la vida oscilar bajo tus manos suaves,

y en el olvido nos ahogamos, vencidos.

 **

Pero las nubes corren esta noche, veloces.

Ya tu rostro etéreo detrás de una estrella se esconde,

ya una lluvia de lágrimas, borró despacio las huellas de tus pasos.

Ya solo adivino la risueña expresión de tus ojos.

 **

Ay, amor...

si ya te entregué todo lo que se puede entregar,

dime, dí...

¿ que más te podría dar ?

Si no eras realidad,

te ví pasar por mis sueños, nada más.

Marie-Ange Bonnevie

Cazilhac, le 13 février 2002