Ocaso

*

No quiero soñar en esta noche de lluvia,

en la que el eco de tu risa se me viene encima.

No quiero gritar tu nombre, aunque el recuerdo hiera, ardiente,

en la piel, en el alma y en el vientre.

**

Solo deseo cerrar los ojos y penetrar en ese lado dorado

de la tierra, donde el aire respira verdad, libertad, inocencia...

ese lado escondido en el tiempo,

donde no existen ni dolores, ni guerras, ni mentiras.

**

Hoy es ocaso pardo, es despedida fría...

 es tiempo de reflexión, de memoria de otros días.

Hoy no te encuentro por mi mundo vacío,

y perdida en un abismo, desvarío...

**

Hoy los fantasmas de ayer, se instalan, por mis sueños

como niños traviesos.

La lejanía de tu voz se anida, familiar, en mi pecho inquieto.

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Al final cedo... alejo un instante los miedos,

busco tu voz en la noche... la encuentro...

y jugando a soñar de nuevo,

 siento la delicia de tu boca en la distancia,

sembrar de promesas mi cuerpo.

Marie Ange Bonnevie

Cazilhac, le 20.11.2002